
- Autor: Laura Gozzi
- Título del autor: BBC News
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El gobierno de Italia dio el visto bueno definitivo a un proyecto de 15.600 millones de dólares para construir el puente colgante más largo del mundo, que unirá la isla de Sicilia con la región de Calabria, en la punta de la Península Itálica.
Los promotores del puente, que se construirá en una de las zonas con mayor actividad sísmica del Mediterráneo, aseguran que será capaz de resistir terremotos.
Se trata del más reciente intento de las autoridades italianas de poner en marcha el proyecto del puente de Mesina. A lo largo de los años se ha intentado en varias ocasiones, pero los planes se han desechado posteriormente por motivos de costo, daños medioambientales, seguridad o posibles intromisiones de la mafia.
La primera ministra Giorgia Meloni admitió que el proyecto no ha sido fácil. Sin embargo, este miércoles afirmó que lo considera una «inversión en el presente y el futuro de Italia».
«Disfrutamos los retos difíciles cuando tienen sentido», dijo Meloni.

Los beneficios del proyecto
Según el proyecto aprobado, el puente sobre el estrecho de Mesina tendrá una longitud de 3,3 km y se extenderá entre dos torres de 400 metros de altura, con dos líneas de ferrocarril en el centro y tres carriles de tráfico a cada lado.
Roma espera clasificar el puente como gasto militar para que compute para cumplir el objetivo de la OTAN de destinar el 5% del PIB a defensa.
El ministro de Transportes, Matteo Salvini, líder del partido derechista Lega y aliado de Meloni, celebró el hito afirmando que el objetivo era completar el puente entre 2032 y 2033.
Además, dijo que el puente crearía 120.000 puestos de trabajo al año y traería crecimiento económico a la zona. Las regiones de Sicilia y Calabria son dos de las más pobres de Europa.
El proyecto, además del puente, contempla la construcción de 40 kilómetros de carreteras y ferrocarriles, según explicó Salvini.
Se prevé que se cobrará una tarifa por automóvil para cruzar el puente de menos de 10 euros (unos 12 dólares).

Los obstáculos por sortear
Sin embargo, el proyecto aún debe recibir el visto bueno del Tribunal de Cuentas italiano y de los organismos medioambientales nacionales y de la UE.
Los residentes a ambos lados del estrecho cuyas propiedades pueden ser expropiadas para el proyecto también tendrán que ser consultados y podrían impugnar legalmente la decisión, lo que significaría que la construcción del puente podría retrasarse o paralizarse
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