Zaragoza, 27 de noviembre de 2025 – El vicepresidente del Banco Central Europeo, Luis de Guindos, afirmó que Europa «no puede quedarse atrás» en la confrontación entre Estados Unidos y China, y destacó la importancia de que el continente refuerce su presencia a través de pilares como el Estado de derecho, lo que implica la capacidad de «superar los populismos».
Esta declaración fue realizada durante su intervención el pasado jueves en el XXIV Congreso de Directivos CEDE, que se lleva a cabo en el Auditorio de Zaragoza Princesa Leonor, donde tuvo una charla con Mar Vaquero, vicepresidenta y consejera de Presidencia, Economía y Justicia del Gobierno de Aragón.
De Guindos señaló que Europa se encuentra en una «encrucijada» debido al incremento necesario del gasto en defensa como respuesta a la amenaza rusa y a las políticas económicas de la administración estadounidense. En este contexto, enfatizó que «no es solamente votar cada cuatro años, sino respetar la separación de poderes, proteger a las minorías y garantizar la libertad de prensa».
El vicepresidente del BCE cree que con esta estrategia, Europa podrá navegar la alarmante fragmentación política y seguir siendo «una de las principales zonas jurisdiccionales desde el punto de vista económico, político y social».
Perspectivas económicas y advertencias
Durante su análisis, el exministro de Economía y Competitividad entre 2011 y 2018, indicó que el informe de estabilidad financiera del BCE, presentado recientemente en Frankfurt, sugiere una situación económica «mejor de lo esperado» en la zona euro. Esto se debe a la reducción de los efectos negativos del acuerdo arancelario con Estados Unidos, así como al positivo ritmo de creación de empleo y el comportamiento de la inflación y los salarios.
Sin embargo, el documento también advierte sobre ciertas vulnerabilidades. De Guindos identificó varios riesgos, comenzando por el incumplimiento de una «visión muy benigna» del panorama económico. «Las valoraciones son altas, tanto en el mercado de valores como en inversiones. Los mercados están asumiendo riesgos, confiando en que los problemas geopolíticos no se concretarán, que la reducción de tipos de interés en Estados Unidos continuará y que no habrá una recesión global», añadió.
Si estas expectativas no se cumplen, podría surgir una corrección de precios «relativamente intensa», influenciada por el elevado apalancamiento de los sistemas financieros a nivel global y la alta iliquidez de algunos inversores.
Además, De Guindos mencionó el riesgo de una posible «burbuja» generada por la concentración de inversiones en grandes tecnológicas enfocadas en la nube y la inteligencia artificial. A pesar de las preocupaciones, la situación actual se diferencia de la burbuja de las «punto com» de finales de los 90, ya que las empresas actuales tienen «planes de negocio, ingresos estables y beneficios».
En términos de política fiscal en Europa, De Guindos destacó que está condicionada por el aumento del gasto en defensa y la inestabilidad política. Con un déficit público del 3% de media y una ratio de deuda pública sobre PIB por debajo del 90%, comparó la situación con la de Estados Unidos, que es «bastante peor». Apuntó a las «disparidades» entre los distintos miembros de la eurozona y los desafíos fiscales derivados de la «obsesión por la defensa» debido a la administración estadounidense y la amenaza rusa.
«Es necesario gastar más, aumentando la inversión del 2% del PIB al 3,5% y hacerlo correctamente», enfatizó De Guindos. También recordó que, aunque los países miembros deben presentar planes plurianuales a la Comisión Europea, algunos gobiernos enfrentan dificultades para aprobar sus presupuestos anuales.
El riesgo de los «no bancos»
Finalmente, De Guindos abordó el riesgo de «contaminación» que representan los «no bancos», un sector que no debe confundirse con las compañías de seguros o los fondos de pensiones, sino que incluye a los fondos de capital privado y de crédito privado, que son considerados de alto riesgo.
La creciente interrelación entre los bancos y estos «no bancos» genera un impacto significativo en los balances. Existen preocupaciones por el alto nivel de apalancamiento, a menudo oculta, de estos no bancos. En el caso de los fondos de capital privado, las valoraciones pueden empezar a mostrar debilidades, particularmente debido a la dificultad para vender activos que tienen en cartera.

